La tormenta Noel, sin dudas ha sido un duro golpe para nuestro país; en lo económico, social, psicológico, agricultura y otros renglones de la vida nacional.
Decenas de dominicanos perdieron sus vidas a causa de las inundaciones deslizamientos de tierras, muchos de los cuales no serán contabilizados porque sencillamente su nivel de marginalidad le da un carácter de inexistencia, desheredados de la fortuna como dicen muchos.
La respuesta ha todos estos males ocasionados por la tormenta, ha sido una contra lluvia, lluvia de solidaridad y esperanza, es verdaderamente extraordinario ver como todo un pueblo se une en un solo tenor, la reconstrucción y rehabilitación a favor de miles de damnificados, con un gran optimismo y entusiasmo, para devolver el sosiego de decenas de familias que perdieron en algunos casos la razón de su existencia.
Lluvias de donaciones, a través de instituciones públicas y privadas, iglesias, cadenas de radio y televisión, miembros de la sociedad civil y la comunidad internacional, dejando evidenciado que somos un país solidario y que sabe unirse ante las adversidades repentinas, además de contar con la sensibilidad de países hermanos.
Que Dios se encargue de dirimir el desasosiego producto de la perdida de sus seres queridos, y a nosotros como nación que nos de la fortaleza para seguir hacia delante con frente alta y firme paso.
Saber que se puede… querer que se pueda.
Que Dios bendiga, la República Dominicana.
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